El diseño del club no solo contempló la creación del parque infantil, sino también aquellos detalles que definen la experiencia cotidiana. La instalación de bancos ergonómicos y funcionales refuerza la idea de un entorno pensado para el descanso, la conversación y el disfrute compartido. Cada pieza fue seleccionada bajo criterios de durabilidad, estética contemporánea y confort, integrándose con naturalidad en los espacios abiertos del proyecto.
Este mobiliario urbano no es un añadido: es parte del lenguaje arquitectónico que hace del club un lugar acogedor y humano, donde cada rincón invita a quedarse.





